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jueves, 9 de octubre de 2014

Quiere.

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Con las ganas, con las ganas me quedé de decirte más, de besarte más. Fue el día más triste que pude tener porque al verte supe que quería tenerte y que ya no era posible.

Va a ser verdad eso de que no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos. Te perdí, o mejor dicho, dejaste que te perdiera. Gracias a tu indiferencia, a tus contradicciones, a tus tantas imperfecciones perfectamente perfectas, me di cuenta de que no me pertenecías, o de que al menos, en ese exacto momento, no estabas hecho para estar a mi lado. Tu boca no hablaba por tu corazón y ahí estaba la razón de que todo acabase. Dos semanas bastaron para que todo se fuera por la borda, por tonterías, o quizá no, simplemente por no saber querer.      
- Quiere como quisieras que te quisieran y querrás como nunca antes habías querido. -

No hay nada mejor como pensar y volver.

- He vuelto -

martes, 3 de julio de 2012

Siempre pasa lo mismo

El amor, es algo que no ha llegado aún, a pesar de todas las movidas que haya podido tener y de todos los sueños que haya intentado alcanzar.
La cuestión es que seguimos tan separados como siempre, pero no solo tu y yo, sino que ellos también.
La verdad esperaría 5 años, pero es demasiado. Debo vivir ahora lo mío, y esperar a algún día.
A todo esto quizá no le encontréis sentido, porque él único que tiene es el que yo entiendo.
Prefiero seguir así a mi royo...

viernes, 11 de mayo de 2012

All you need is love.

Subí con una gran compañía por cierto y una vez allí, nos sentamos todos juntos, en lo alto de una colinita, en el césped.
Era algo increíble lo que podía sentir, me sentía libre y al mismo tiempo tenía ganas de salir corriendo y perderme.
Las estrellas me confundían, todas ellas estaban encima de mi y me era imposible explorar la maravillosa luz de cada una. Al fondo, a la derecha, se veía Venus, lo que más relucía en el cielo y también aquella menos luminosa, aquella que nos indica el norte. Nuestro norte.
Podía oler, ver y escuchar cosas que nadie escucharía nunca.
Podía explorar los satélites girando a nuestro alrededor, aquellos que están a tantos kilómetros de nosotros.
Pero lo único que no podía ver en ese momento eran tus labios junto a los míos. Lo único que no podía era ver y olerte a ti. Y eso, era todo lo que necesitaba debajo de un cielo estrellado.