Intentaba
no quemarme
mirándote
una y otra
una y otra
vez
y desperté.
- No está en mi naturaleza ocultar nada, no puedo cerrar mis labios cuando he abierto mi corazón -
jueves, 7 de mayo de 2015
domingo, 26 de abril de 2015
Te sigo soñando.
Es difícil saber cuando tienes que decirle al corazón que pare de soñar, que pare de leer pálpitos que no llegan a ningún lado.
Tristemente el desamor es de los sentimientos más difíciles de curar. Desamores que deben acabar incluso cuando no han tenido un principio, y esos quizá son de los que mas duelen. Aquellos que marcan, que se quedan en un sueño, dueños de sensaciones que jamás volveremos a experimentar.
Me sentía bien y era capaz de saber que podría haberlo dado todo y que podría haberme enfrentado a cualquier cosa por ver en tu cara una sonrisa. Ahora me esfuerzo igual, pero para que seas feliz sin mi.
Llevaré esa sensación muy dentro siempre, por que fuiste y serás la única persona que fuiste capaz de despertarla.
No te quiero porque quererte suponía tenerte y yo no te tuve nunca. Te siento.
domingo, 8 de febrero de 2015
Odia, pero ódiame bien.
Odio cada una de las sonrisas que lanzas al aire, sin destino, sin
dueño. Odio cada mirada de odio que me acecha por acariciar tu cuerpo. Odio
cada vez que tus manos acarician mis piernas, mis muslos, mi vientre, mi
sonrisa sin querer. Odio cada vez que mis manos envuelven tu cuerpo. Odio mis
uñas en tu piel, rasgándote una y otra vez. Odio cuando llegas y me abrazas y
me estrujas. Odio cada vez que te beso en la frente o mejilla y tu aroma se
queda en mi nariz. Odio cada vez que tomo tu mano y la agarro con fuerza. Odio
cuando tus dedos se entrelazan con los míos. Odio que eso no sea siempre así. Odio
cuando te tumbas en mi coche y te haces dormir. Odio mirarte como lo hago. Odio
desearte tanto. Odio las bibliotecas. Odio los cuartos de baño. Odio odiarlos.
Odio no poder disfrutarlos contigo. Odio que seamos tan iguales. Odio cada una
de las palabras que te callas. Odio tantas ganas acumuladas. Odio no tener
agallas. Odio infinito a mis entrañas. Odio cada una de las palabras que no
suelto. Odio no saber expresarme muchas veces. Odio expresarme demasiado otras
tantas. Odio querer morder tu cuello. Odio tus besos en el mío. Odio esta
situación. Odio al corazón. Odio sin razón. Odio, es la cuestión.
miércoles, 21 de enero de 2015
Torrencialmente provocativo.
- Y es escuchar esa canción y echar la imaginación a volar. Puedes hacer un océano de mi cuerpo, provoca-me maremotos, que cada una de mis terminaciones nerviosas sean terremoto, provoca tsunamis. Libera toda la lava de este volcán, que el fuego que despiertas necesita evacuar en forma de magma, las cenizas que me quedan de tus roces con mi piel se dispersan con la ayuda del viento, necesito correr, acabar en el mar, donde vuelvo a mi temperatura normal, que la sal envuelva mi cuerpo y que la ducha de agua dulce me haga saborear aun más que todo ha acabado y que el cloruro de sodio ya no permanezca entre mis labios, quizá si entre los tuyos, un placer corroborarlo, prefiero no hablarlo. A veces nieva aquí dentro cuando no estás, me vuelvo fría, todo esto no parece veraz...lluvias torrenciales, granizo, escarcha, niebla... Solo intento que al final salga el sol, con un rayo de luz, que me de calor y que en la arena de aquella playa, solo allí, vuelvas a despertar al océano con un simple gesto... Una sonrisa -.
martes, 20 de enero de 2015
Mataré monstruos por ti.
Y ¿en qué momento te diste cuenta verdaderamente de que todo había cambiado? Esa es la pregunta que no tiene respuesta, bueno, solo una: me di cuenta cuando miraba a sus ojos y me fundía en ellos, cuando leia lo que me hablaba su mirada y cuando su roce me helaba.
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